martes, 19 de noviembre de 2013
La pediatría es la rama de la medicina que se especializa en la salud y las enfermedades de los niños. Se trata de una especialidad médica que se centra en los pacientes desde el momento del nacimiento hasta la adolescencia, sin que exista un límite preciso que determine el final de su validez.
Por ejemplo: “Mi primo quiere estudiar pediatría”, “Necesito encontrar a algún especialista en pediatría que esté dispuesto a viajar al campo para atender las necesidades de los niños de las comunidades rurales de la provincia”, “La pediatría puede dar grandes alegrías a sus profesionales, pero también profundas tristezas”.
En la antigüedad la pediatría no existía como una disciplina médica, sino que la salud de los niños quedaba bajo responsabilidad de sus madres y comadronas. A partir del Renacimiento comenzó a considerarse las enfermedades de los niños como una especialidad médica y, recién en el siglo XIX, la pediatría se convirtió en una rama científica.
Francia y Alemania fueron los primeros países en desarrollar los conocimientos y servicios pediátricos modernos. Los hospitales infantiles no tardaron en esparcirse por Europa y Estados Unidos, antes de extenderse hacia otras regiones del mundo.
Cabe mencionar que existen diversas ramas dentro de la pediatría, tales como la odontopediatría, que se encarga del estudio de afecciones de los dientes, así como de la boca desde un punto de vista estomatológico. A pesar de dichas distinciones, en la actualidad se pretende aunarlas en la pediatría, convirtiéndola en el único destino de quienes buscan cuidar la salud de sus hijos.
La hebiatría, por otro lado, es la rama especializada en las enfermedades del adolescente y en los diferentes trastornos psíquicos y sociales que pueden afectar la salud en la pubertad. Cabe destacar que, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud es el estado de completo bienestar físico, mental y social.
Resulta interesante señalar la importancia de la influencia que los pediatras ejercen sobre sus pacientes, dado que éstos suelen encontrarse en pleno desarrollo psíquico. Por ejemplo, uno de los trastornos físicos más conocidos es la obesidad y, cuando tiene lugar en la infancia, muchos padres deciden poner a sus hijos en manos de un profesional. En este caso, es imprescindible que el médico no sufra del mismo problema, o que esté siguiendo un tratamiento para superarlo, dado que el cumplimiento de sus indicaciones perderá fuerza si éstas no se sustentan de un ejemplo adecuado.
Por otro lado, los pediatras deben escoger sus palabras muy cuidadosamente; si bien el sentido del humor puede resultar muy efectivo en la mayoría de los casos para amenizar situaciones de una cierta gravedad, no todos los niños están preparados para entender una frase con doble sentido y pueden tomar un comentario inocente como un ataque que deje en ellos una herida imborrable.
La niñez y la adolescencia son las etapas más delicadas de nuestro crecimiento; todas las vivencias que recogemos durante esos años se imprimirán en nuestro cerebro con una fuerza tal que nos acompañarán toda la vida. Por esa razón, el papel de la pediatría excede los límites del cuidado del cuerpo; deben ayudar a sus pacientes a responder el sinfín de preguntas que los desbordan, a entender que deben aceptar sus defectos físicos y a buscar el bienestar por encima de la estética.
Por último, son muchas las historias de personas que han superado enfermedades a pesar de haber recibido pronósticos funestos por parte de sus médicos en la infancia, por lo cual es aconsejable contrastar opiniones de distintos pediatras, ya que de su accionar depende la salud física y mental de los niños, así como su perspectiva de futuro.
La tasa de mortalidad infantil (numero de muertes de niños menores de un año por 1000 nacidos vivos durante ese mismo año), se usa como indicador del nivel de salud de un país. En Colombia, está en 15.92/1000 (estadísticas del 2011), comparada con la tasa de Chile de 7.3/1000, la menor de Suramérica.
Son muchos los retos en salud perinatal, neonatal, primera infancia y el grupo de adolescentes. Es por esto que se requiere de un profesional de la salud, el pediatra, que pueda incidir favorablemente desde la base de la formación del niño y su familia para que oriente decisiones optimas en todos los ámbitos, que posea la credibilidad y confianza para señalar la desviación de dichos objetivos y pueda entregar al Internista, al final de su ejercicio un adulto sano, con buenos hábitos y consciente de su responsabilidad en la conservación de su salud.
Se necesita para tener la especialidad en Pediatría
Contar con el título de medicina general.
Disponibilidad de tiempo completo.
Actitud de servicio.
Interés por el desarrollo y cuidado del niño y adolescente.
Interés en adquirir nuevos conocimientos.
Una vez terminada la residencia, se recibe el título de Especialista en Pediatría el cual debe ser reconocido o revalidado por una institución de enseñanza superior, como por ejemplo la Universidad Nacional Autónoma de México.
Por otro lado, una vez obtenido el título el pediatra debe presentar un examen en el Consejo Mexicano de Certificación en Pediatría, tal certificación tiene que estar actualizada por lo que cada 5 años se debe obtener la recertificación.
Para obtenerla se necesitan cierta cantidad de puntos que se pueden obtener a través de la asistencia a cursos, congresos regionales, nacionales o internacionales, participación en actividades de docencia, exámenes, actualización por medio de revistas especializadas en pediatría, participación en cursos a distancia, pertenecer y participar en las actividades de los Colegios y Asociaciones de pediatría del país.
La labor de un pediatra es:
Vigilar el crecimiento y desarrollo de los niños.
Cuidar y orientar a sus padres sobre su alimentación.
Dar instrucciones a los padres sobre la prevención de las enfermedades promocionando y aplicando las inmunizaciones o vacunas.
Atiende enfermedades comunes de los niños y adolescentes.
Vigila la salud mental del niño.
Atender problemas conductuales, emocionales y sociales.
Está capacitado para atender problemas de aprendizaje y otros problemas escolares.
Es de gran ayuda en la prevención y control del consumo de drogas en los adolescentes.
Un apoyo para tratar los problemas de la pubertad y otros relacionados con la adolescencia.
El Pediatra con otra especialidad
Además de contar con la especialidad en Pediatría, estudiando y practicando algunas años más se puede obtener una subespecialidad.
Un subespecialista pediatra se encarga de los problemas de tipo crónico o que requieren estudios más especializados. Para llegar al subespecialista, el paciente tuvo que ver primero al pediatra.
Ejemplos de algunas subespeciliadades pediátricas:
Neonatología.- Se encarga de los recién nacidos.
Cirugía pediátrica.
Cardiología.
Neurología
Ortopedia.
Infectología.
Urgencias y medicina crítica.
Oftalmología.
Neumología.
Pediatría social: Estudia al niño sano o enfermo en su interrelación con su comunidad o sociedad.
Por ultimo menciono el motivo por el cual yo quiero estudiar hasta adquirir esta especialidad cuando yo tenia 10 años de edad, me toco ver un acto muy desagradable, yo estaba en el hospital y de un derrepente vi morir a un bebe de manera repentina al parecer este tenia bastante temperatura y fue el motivo, luego de unos minutos se escuchaban los gritos de la mama desesperada por que su hijo ya no se encontraba con vida.
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